Nuestra Señora de la Amargura con San Juan Apóstol, presente en la histórica Magna Mariana de Cuenca
Ntra. Sra. de la Amargura con San Juan Apóstol en la primera curva de la Audiencia.
Para nosotros fue un honor y un motivo de inmensa alegría que nuestra Madre, la Virgen de la Amargura, y San Juan Apóstol, participaran en esta procesión extraordinaria. Nuestras Sagradas Imágenes recorrieron las calles desde nuestra parroquia, la iglesia de El Salvador hasta la Plaza Mayor, pasando por la parte baja de la ciudad y la subida desde el Puente de la Trinidad, siempre rodeadas de hermanos y hermanas que quisieron acompañar a la Virgen y San Juan en esta cita irrepetible. A su paso, aguardaba el silencio devoto de los conquenses que esperaban emocionados el encuentro con su mirada serena y dolorosa.
Ntra. Sra. de la Amargura con San Juan Apóstol entrando a la Plaza Mayor a sones de "Madre, Tu Dulce Nombre".
El excelente acompañamiento musical de la Banda de Música de Las Mesas aportó solemnidad y hondura al caminar de nuestra Madre con San Juan. Cada marcha procesional realzó la belleza de la escena.
Ntra. Sra. de la Amargura con San Juan Apóstol a sones de "Danos Tu Paz" entre las curvas de la Audiencia.
Ntra. Sra. de la Amargura con San Juan Apóstol pasando el puente de la Trinidad.
La procesión concluyó en la Plaza Mayor con la entrada de todas las imágenes participantes, en un magnífico ambiente de respeto y emoción compartida. Allí, en el corazón de nuestra ciudad, comprendimos la magnitud de lo que habíamos vivido: una jornada que quedará marcada en la memoria de Cuenca y, muy especialmente, en la historia de nuestra Hermandad.




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